Especies en peligro

El avance de la actividad humana y la alteración del entorno en el que se desarrollan tanto la flora como la fauna tiene generalmente consecuencias muy negativas para la prevalencia de estas especies, y da lugar a una gradual reducción del número de ejemplares. Si estos efectos negativos perduran en el tiempo, puede llegarse a la extinción de la especie, es decir a su desaparición total del ecosistema; el criterio habitualmente empleado en este sentido considera que una especie se encuentra extinta si no se han avistado ejemplares en su hábitat natural por un período mayor a los cincuenta años.

Endangered speciesEntre las causas más comunes que ponen en riesgo la biodiversidad de una región se encuentran: la destrucción de sus hábitat (sea por la tala indiscriminada de bosques o la modificación del terreno para la agricultura, entre otras), la introducción de especies foráneas (lo que incrementa la competencia por el alimento, la depredación y la aparición de nuevas enfermedades), y la caza y pesca excesivas (que determinan una rápida reducción del tamaño de las poblaciones).

En el caso particular de Chile, existe un gran número de especies que se hallan actualmente en peligro de desaparición, e incluso se ha producido ya la extinción de otras de ellas. Sólo tres especies han sido declaradas formalmente extintas en el país: el zarapito esquimal, un ave de la que no ha habido avistamientos desde los años cincuenta; el tuco-tuco, un mamífero roedor de gran tamaño que fue exterminado por la cría de ovejas y la introducción de perros y gatos en su territorio; y el sándalo del archipiélago Juan Fernández, explotado intensamente para el uso de su madera aromática.

El estado lleva adelante grandes esfuerzos para garantizar la supervivencia de las especies amenazadas en el país. Además del programa de parques nacionales, la Comisión Nacional Forestal trabaja con organizaciones no gubernamentales en programas específicos como el Plan de Conservación del Huemul, que busca fomentar el incremento del número de ejemplares manteniendo corredores biológicos entre las diferentes áreas donde estos se desarrollan.